Parece que últimamente viene todo unido, y si echo la vista atrás conocí a Carlos Rivera hace 2 semanas en Talentya; ¡qué tío más simpático!

Para quienes no sepáis de quién estoy hablando me complace ser yo quién os lo presente. Carlos Rivera, además de ser un gran artista mexicano, es una de esas personas que te iluminan, que brillan con luz propia. He de reconocer que conectamos muy bien, e incluso tocamos juntos; yo puse la guitarra y él puso la voz, como era de esperar. Tenía que invitar a Carlos a venir a la bodega y así quedó pendiente.

Que una persona como Carlos, con su trayectoria profesional, venga a visitar mi pueblo es todo un orgullo. Además me recordó mucho a cuando empezamos en esto, cuando nos tocaba ir al campo con mi padre. Con un gran trabajo, disciplina y sacrificio, Carlos está consiguiendo alcanzar ese reconocimiento y esos aplausos tan merecidos. Es una persona agradecida con los demás y su humildad y cercanía hace que le considere ya como un buen amigo.

Teníamos como fecha señalada el 23 de julio, y así fue. He de reconocer que fue un día para recordar; cantamos, bailamos y brindamos por todo lo que está por venir. Además tuvimos la suerte de que Carlos Rivera fuera el padrino de honor de una de las cepas solidarias de la Fundación Emilio Moro.

También me gustaría agradecer a mis amigos Pepe Azula y Cipri Quintas, a mi hermano Javier porque siempre me acompañan en momentos muy especiales.