Vuelta a casa tras unos días de retiro en la isla de Palma de Mallorca. Por segundo año consecutivo he tenido la suerte de asistir a Talentya, y de nuevo salgo con la sensación de haberme llevado algo muy positivo.

Muchos os preguntareis qué es Talentya, así que me gustaría compartirlo con todos vosotros. Se trata de unas jornadas en el que parte de los invitados comparten sus experiencias desde el ámbito personal y profesional, y os tengo que decir, que es muy emocionante tener la posibilidad de escuchar a gente absolutamente genial. Me doy cuenta de que estos días me han mostrado puntos de vista muy diferentes, incluso me han aportado ciertas ideas muy interesantes y enriquecedoras.

 

 

 

Han sido tres días de convivencia junto a personas maravillosas de las que me llevo una pequeña parte de cada uno. Dicen que todos tenemos un talento oculto y puedo aseguraros que la sensación de compartirlo con los demás es indescriptible. Este año, el lema sobre el que giraba Talentya ha sido la palabra “Vida”, y sin duda me quedo con una frase del escritor Fernando Sánchez Dragó que nos ha marcado a todos y que aunque todos sepamos, a veces la rutina hace que estemos mucho tiempo sin recordar: “La vida que no vives es una enfermedad que te puede matar”

Hemos aprendido a compartir nuestras historias para seguir creciendo, nos hemos reído juntos y aunque esto acabe puede que no sea el final de nada y tan solo haya comenzado algo grande. Gracias por tanto Talentya.