Septiembre siempre me ha parecido un mes especial. Tiempo de volver a empezar, de renovar ilusiones y metas, de recoger lo cosechado y en definitiva, tiempo de creer, crear e ilusionarse. Este mes tiene como protagonista algo de lo que me siento extremadamente orgulloso: la Fundación Emilio Moro. Juntos cumplimos diez años y lo hacemos con muchas ganas de crecer y ayudar al mundo con infinidad de proyectos sociales a nivel nacional e internacional.

Me produce especial alegría ver hacerse mayor este proyecto que nació en el año 2008, de la mano de mi padre, con el objetivo de crear un organismo propio, dotado de una personalidad independiente, a través de la cual pudiéramos canalizar la sensibilidad de la compañía. Muy pronto presentaremos futuros proyectos en los que toda la familia que conformamos las Bodegas Emilio Moro y Cepa 21 nos implicaremos al máximo porque los sentimos como propios.

Sin duda, tal y como dijo Henry Ford “Unirse es el comienzo; estar juntos es el progreso, trabajar juntos es el éxito”