¿Si alguien sintiera este vino como yo lo siento…?

Las sensaciones que produce este vino, son algo más que la expresión escrita en una cata convencional. Cuando creamos algo tan grande como este Emilio Moro “Clon de la Familia”, hay que pensar que existe una espiritualidad única en esos viñedos que producen este vino, HAY ALMA debajo de esos viñedos arcillosos, calcáreos y de canto rodado.

Esa espiritualidad es debida a muchos factores, pero uno fundamental, es tener suerte de que pueda nacer en una tierra única, dónde el terroir da de sí su mejor equilibrio y por eso nosotros podemos, con el máximo respeto, hablar de lo que representa este vino cuando lo catamos.

Uno se muestra nervioso cuando abre la botella, lo mismo que un torero tiembla antes de enfrentarse con un toro. Si eres sensible, hasta el sonido del tapón al descorchar el vino te impacta, lo mismo que cuando se abre el telón para dar paso a esa obra maestra que siempre has querido ir a ver.

Color intenso, profundo, que impresiona y se muestra voluntarioso para que sigas disfrutando de él en la siguiente fase. Impactante cuando lo subo a la nariz y me sublima su sencillez, su generosidad, su limpidez aromática. Este vino abre su corazón desde el primer momento mostrándote que estás ante la más pura honestidad.

Fruta negra, mineralidad…, no quiero describiros si son moras o zarzamoras sino que quiero contaros lo que me transmite con adjetivos y lo que me transmite, y es: “toda una vida de esfuerzo, de dedicación, de cariño hacia la tierra, de valores que rozan lo sobrenatural”.

Se pone a hablar conmigo, el vino quiero decir, y el mismo me recuerda los grandes y sacrificados momentos que pasamos con mi padre para que él, el vino, pueda haber nacido con tanto esplendor. “Clon de la Familia” eres apasionado, sabes escuchar y dejas que hable, y en la medida que vamos hablando, me hablas de ti (algo que yo ya sé por qué es lo que buscamos cuando te criamos).

Me honra querido “Clon de la Familia” que me muestres tanta gratitud. Quiero que vengas conmigo un poco más, y te meto en mi boca con predisposición sabiendo que no me vas a decepcionar, y me llenas, me llenas tanto que me emocionas, porque toda la riqueza que llevas dentro juega de una manera amigable con mis papilas gustativas y te muestras como la vida misma, con sus momentos dulces, amargos, divertidos, joviales…

Eres serio y divertido al mismo tiempo, eres amable y tienes personalidad, quieres dejar tu impronta y no porque quieras imponer tu ley, sino porque quieres agradar a quien te está consumiendo. En realidad eres tan complejo porque eres sencillo.

Ojalá te pudieran entender para que te valorarán como te mereces, pero no te preocupes, nosotros te entendemos tal y como eres: “GRANDE”.