La última y gran noche del año

31 de diciembre, último día del año. Un 2017 de mucho trabajo, de cambios, de momentos duros, de experiencias inolvidables… En definitiva, la vida. Porque sin obstáculos no hay metas conseguidas y sin llantos no hay sonrisas. No puedo más que emocionarme cada vez que llega la Nochevieja, miro a mi alrededor y veo el equipo que hemos formado, cómo la familia de Bodegas Emilio Moro y Bodegas Cepa 21 crece, madura y se hace fuerte.

Cada año tenemos la oportunidad de superarnos, de ser mejores en nuestro trabajo, de ser mejores personas, de ampliar círculo de contactos, porque esto amigos, es esencial, conocer mundo, conocer gente y diferentes realidades te abre la mente, te enseña y te llena. En este sentido, me siento tremendamente orgulloso de la labor que hacemos desde la Fundación Emilio Moro, entre otros, ya conocéis nuestro proyecto ‘El Vino Ayuda al Agua’, una iniciativa con la tratamos de ayudar a los más pequeños en zonas cercanas a poblados indígenas de México. Experiencias que, aunque las vives solo durante unos días, hacen que algo por dentro cambie y que quiera seguir trabajando en lo que es mi pasión, mi mundo, el vino y con ello seguir aportando, en la medida de lo posible, a la sociedad más necesitada.

Pero quiero acabar este post en positivo y si existe una noche al año que es para disfrutar, para brindar, para celebrar y para bailar hasta ver el amanecer, es indiscutiblemente la Nochevieja.

 

¡Feliz entrada de año!