camino

No os puedo recomendar una preparación física concreta para el Camino de Santiago. Tampoco una preparación mental, que también se necesita para estar tantas horas seguidas andando. La verdad, amigos, es que nosotros no tuvimos entrenamiento ninguno y seguramente lo hubiéramos agradecido. No hay tramos especialmente complicados, así que tampoco se necesita ser un experto senderista ni haber hecho grandes trekkings. Os preguntaréis entonces cuáles han sido mis claves para afrontar tantas horas caminando.

La primera de todas ha sido rodearme de amigos para disfrutar de la experiencia. Todos necesitamos sacar tiempo para los nuestros, sobre todo, si nuestro trabajo nos ocupa la mayor parte del día. Conversar con ellos creo que ha sido el analgésico que necesitaba para combatir las agujetas y el dolor de pies, y caminar al día tantos kilómetros con la sonrisa puesta.

El segundo consejo que daría a los futuros peregrinos es que aprovechen el Camino, sus paisajes, sus gentes y su gastronomía para pensar en positivo. Es clave saber sacar lo bueno y no sólo del camino, si no, exprimir lo que nos ofrece para pensar en todo lo bueno que tenemos cada día y nos rodea y que muchas veces, por el ritmo de vida que llevamos, no reparamos en ello.

Amigos, he tirado lo peor por el Camino. Tercera clave. Y, sobre todo, he sabido disfrutarlo que en definitiva es de lo que se trata la vida.