Descubrir nuevas tradiciones siempre es reconfortante. He vuelto a un lugar donde me tratan siempre con infinito cariño acompañado de buenos amigos. Definitivamente estar en Ciudad de México siempre es un regalo.Crucé el charco, esta vez, para apoyar a dos grandes amigos en su nueva aventura; José Azulay y Carlos Rivera celebraban la apertura de Unode50 en el corazón de dicha ciudad. Y como los mejores momentos merecen grandes celebraciones, Bodegas Emilio Moro quiso dedicar una etiqueta especial para la gran cita. Todos los asistentes armonizaron el momento dulce que vive Unode50 con Malleolus y con el gran sabor de uno de nuestros godellos; La Revelía. La dupla fue perfecta.

Además, celebré por todo lo alto el Día de los Muertos que -sin duda- es una tradición muy importante en México. Esos días las calles están llenas de música, color y alegría, y si puedes compartirlo con un cantante de la talla de Carlos Rivera, el ritmo es perfecto. Varios amigos aprovechamos y pudimos asistir en directo a dos conciertos maravillosos de nuestro amigo Carlos, y celebrar con él que sentir pasión por lo que haces te hace alcanzar el verdadero éxito.

Después de estos días tan ajetreados vienen otros que van a serlo aún más. Llega una semana cargada de fechas muy importantes donde os quiero destacar la presentación del libro de Bodegas Emilio Moro; una historia de la que os hablaré la próxima semana. Estad atentos a mis redes sociales donde os iré contando todo lo que vaya pasando estos días, pero os adelanto algo: si lo sabes escuchar, el vino te habla.