Otro año más, otro ciclo vegetativo que llega a su momento más mágico, el que nos muestra el cambio más visual y llamativo en el viñedo, el envero.

El envero es sólo el momento en el que las uvas de las variedades tintas cambian su color verde a una gama de violáceos por la evolución natural de la planta, en la que se va perdiendo la acidez y va aumentando los azúcares. Este cambio indica que la fase de crecimiento ha finalizado y que comienza la fase de maduración.

Lo más curioso es que la uva solo cambia de color en su hollejo, manteniendo su pulpa blanca. Esto es lo que explica que el vino tinto tenga su color, que procede directamente de la fermentación con el hollejo.

Una fase increíblemente interesante que además deja nuestros campos preciosos. Pero eso sí, es un instante tan mágico como rápido, en pocos días ya podremos ver todas las nuestras uvas con su color habitual, preparadas para terminar de madurar para la próxima vendimia.

¡Qué sabia es la naturaleza!