Desde nuestros comienzos, introdujimos la innovación dentro de nuestros pilares básicos y hoy podemos decir, con certeza, que se ha convertido en uno sobre los que se sustenta la bodega.

Como ya sabéis, hace unos meses lanzamos la I edición de los Premios a la Innovación de Bodegas Emilio Moro. Comenzamos con algo de incertidumbre por lo que podía ocurrir, pero no pasó ni un día y nos dimos cuenta de que fue una de las mejores decisiones que habíamos tomado. Estamos convencidos de todo el talento emprendedor que existe en nuestro país, y quisimos apostar por él. Queríamos revolucionar el mundo del vino, con ayuda de la tecnología, y gracias a vosotros lo vamos a conseguir juntos.

Más de 100 candidatos optaron al premio, diez llegaron a la final, y tan solo uno ganó el certamen. Dicho así, parece fácil, pero nos costó mucho decantarnos por una decisión ya que todas eran muy buenas. El pasado miércoles celebramos la gala final, algo diferente a lo que habíamos planeado en un principio, pero adaptándonos totalmente a la nueva situación. Un jurado externo de excepción, diez startups preparadas para cambiar el mundo y un jurado interno dispuesto a conocer al próximo equipo con el que trabajará durante este proyecto.

Aunque la innovación esta semana no se ha quedado aquí. El pasado jueves tuve la oportunidad de realizar una charla en directo con México para hablar de este campo y nuestra visión sobre él.

Las cosas han cambiado mucho a lo largo de estos años, pero lo tenemos muy claro es que la innovación del hoy será la tradición del mañana.