Me acuerdo como si fuera ayer del día en el que presentamos la primera añada de La Felisa, un vino único en la casa, no solo por ser un homenaje a nuestra madre, Felisa, con la que hemos compartido tanto y que siempre ha sido y es el pilar de nuestra familia, sino también porque fue el primer vino ecológico y libre de sulfitos añadidos de nuestras bodegas.

Este año ha llegado La Felisa 2018, la tercera añada, y estoy seguro de que los amantes del vino lo disfrutarán más que nunca. Sorprende su intensidad y sus aromas primarios, con recuerdos florales. Su maduración en barricas de roble francés hace que la fruta se potencie sobre los tostados de la madera. Todo aquel que lo prueba coincide en que es un fiel reflejo sutil y muy natural de la uva que siempre nos ha guiado, la Tempranillo.

Añada tras añada, nos sentimos más orgullosos de haberlo lanzado al mercado, porque representa a la perfección la filosofía de Bodegas Emilio Moro, una conjunción ideal entre tradición e innovación. Y es que, como ya he comentado, su nombre no puede simbolizar más a un legado de generaciones de dedicación absoluta al mundo del vino, pero a su vez, es el fruto de años de investigación para conseguir inhibir de forma natural la microbiología indeseable. Además, con el objetivo de conseguir un vino lo más natural posible, decidimos dar respuesta a la creciente demanda del consumidor y eliminamos la adición de sulfitos.

Os invito a probarlo y a disfrutar de un vino tan único como respetuoso con el medio ambiente. ¡Espero que os guste!