Siempre que sale una nueva añada al mercado es motivo de alegría, ya que podemos decir que hemos terminado la anterior y que seguimos adelante. Hoy es un día especial en el que me gustaría presentaros Emilio Moro 2017, un vino que lleva el nombre de mi padre y de mi abuelo, y que es uno de los pilares fundamentales de esta bodega. La añada es digna de resaltar ya que ha tenido un punto de inflexión que nos ha dado muchos quebraderos de cabeza, algo que finalmente ha merecido -y mucho- la pena.

Un 28 de abril, Pesquera de Duero se despertó envuelta en una helada histórica que afectó a gran parte de los viñedos de la zona. En nuestro caso, llegamos a perder gran parte de la producción, algo que no nos hizo perder la ilusión. Esa helada extrema marcaría la cosecha que hoy estoy presentando, sin embargo, tras meses de esfuerzos y de exhaustivos trabajos conseguimos dar con un Emilio Moro que -no solo fue capaz de sobreponerse a aquello- si no que nos ha dejado con la boca abierta por su calidad.

Francamente espectacular la complejidad aromática que presenta este 2017, perfecto equilibrio entre concentración y sutileza. Es serio pero goloso, persistiendo en la boca taninos amables que te acarician el paladar.

Hoy estamos ante un gran Emilio Moro 2017 que nos dará muchas alegrías.