El otro día un amigo de redes sociales quiso compartir una bonita historia en una de las publicaciones de Instagram de Bodegas Emilio Moro y leyéndolo me doy cuenta de que hay ciertas cosas que nunca cambian y eso es realmente la esencia de nuestra Bodega, de nuestra marca y legado. Mantenernos firmes en nuestros pensamientos y valores.

Francisco, un seguidor de nuestras redes nos ha contado la siguiente vivencia:

Sería el año 1983-84. Junto con un compañero nos hicimos un tour por Castilla y León, Asturias, Cantabria y Galicia (21 años con un Seat 850 y 30.000 pesetas). Ya en aquellos años nos gustaba el buen vino. Un día decidimos intentar visitar unas bodegas en Pesquera de Duero. Estaban cerradas o algo ocurrió… Lo que sí recuerdo muy claro fue que un hombre se dirigió a nosotros (Seat 850, matrícula de Sevilla y dos muchachos, olía a aventura). Nos dijo “qué andáis buscando; una bodega?” Contestamos que sí y seguidamente dijo “pues venid a la mía.” Recuerdo el nombre de aquella bodega (o de aquella botella), ponía “Emilio Moro.”

Nos dio a probar variedades distintas de vino, charlando de forma muy amena, comentando pormenores de ese mundillo (ya ni recuerdo muchos). Nos habló de que quería comercializar el vino de forma más potente, nos habló incluso de una presentación en El Corte Inglés. Habló de mucho y con esa sabiduría que, con la perspectiva del tiempo transcurrido, he valorado cada vez más. Recuerdo una frase que me marcó en mi afición por el vino. Me dijo “chaval, sabes ¿cuál es el buen vino?… el que te gusta”. Y, por supuesto, desde mi punto de vista personal… Emilio Moro (como me dijo aquel buen hombre) me gusta. Se trata de un bonito recuerdo que quería compartir.

Hoy, 35 años después, no hay lugar del mundo en el que presente nuestros vinos donde no termine diciendo la misma frase: Todos entendemos de vinos, porque todos entendemos de gustos y solo tenemos que atender a los nuestros, si un vino nos gusta ya entendemos de vinos, si un vino te gusta seguro que es un buen vino.

Gracias amigo por teletransportarme al pasado con esta nostálgica historia.