EL BIERZO MAYO 2019-30

En más de una ocasión he contado mi curiosa historia con los blancos. Hace tan solo 5 años yo no tomaba blancos, los tintos eran mi única pasión enológica y las pocas cosas que probaba de otras D.O. no me invitaban a seguir indagando y yo pienso que cuando no hay motivación, no tiene sentido emprender nuevos proyectos, en mi caso con nuevos vinos.

Pero de repente me encontré con una variedad nueva para mí y es ahí cuando empezó mi interés por los blancos, esa variedad era godello y aquellos vinos que me entusiasmaron eran unos vinos diferentes, llenos de frescura y profundidad aromática con una complejidad y capacidad de envejecimiento comparable a los tintos. Me quedé embelesado… Con el tiempo me fui enganchando cada vez más a esta variedad hasta el punto de tomar siempre algún blanco al empezar las comidas, esta motivación me provocó en poco tiempo interés por crear un blanco para Bodegas Emilio Moro y, a día de hoy, ya conocéis nuestras dos primeras referencias: La Revelía y El Zarzal.

Pero no solo quedé prendido de esta maravillosa uva, sino también de un paisaje fantástico, un regalo de la naturaleza como es El Bierzo. Volver a empezar la historia en esta tierra es una auténtica bendición, igual que lo es ver cómo nuestras primeras cepas están creciendo. Ahora ya no solo siento motivación, también siento ilusión y ganas de poder recoger nuestra uva en esta parcela, ‘El Perdigón’, dentro de unos dos o tres años.