Un desorden ordenado, un espacio lleno de armonía, de magia… Mi sitio favorito del mundo, ese es el merendero, donde traigo amigos, clientes… Sus mesas han sido testigos de grandes tertulias. Es sin duda un pequeño templo dentro de Bodegas Emilio Moro, un sitio muy familiar y auténtico. Todos los recuerdos que guardamos en el merendero hacen que, inevitablemente, eche la vista atrás y recuerde grandes momentos de mi infancia.