Envero_Emilio_Moro

Está siendo un verano inolvidable para Bodegas Emilio Moro. Nuestra apuesta sólida por la innovación y el talento nos ha llevado a la lista Forbes, ¡todo un honor!; hemos volado a Nueva York para preparar junto a Domingo Zapata la acción que situarán a la marca España y al vino español donde deben estar, apuntando al cielo; estamos organizando el próximo viaje a tierras colombianas… pero, por muchos kilómetros que recorra, siempre me encuentro con los pies en la tierra, en mi tierra.

Frente a todo este frenesí, existe un rincón de calma que para mí siempre ha sido el viñedo, y más cuando puedo comprobar sus cambios. ¿Uno de los más especiales de todos? El envero. Se trata de un momento mágico en el que, en muy poco tiempo, los verdes de la uva en crecimiento se convierten en unos increíbles violetas que captan la atención de todo aquel que pasea entre las vides. Es el pistoletazo de salida hacia la maduración de las uvas y su posterior recogida en la vendimia.

Año tras año, envero tras envero, siempre siento lo mismo: ¡la naturaleza es increíble! Ella sola es capaz de realizar estos cambios y darles los matices característicos a nuestras uvas.  Y esta magia es lo que hace más emocionante la espera hasta la vendimia, sabiendo que el ciclo sigue su curso y que unas excelentes uvas darán lugar a un vino extraordinario.