El otro día comenzamos con el proceso de plantación en nuestros viñedos de El Bierzo. Tras un largo año de diferentes procesos en esta tierra, hemos culminado con uno que, en cuatro años, comenzará a dar sus primeros frutos.

Cuando pienso en ello me vienen a la cabeza muchos recuerdos. En 2016 nos lanzamos a una aventura apasionante con una denominación de origen y una variedad de uva totalmente diferentes a lo que estábamos acostumbrados. Dimos un gran salto hasta la zona de El Bierzo y apostamos por la godello como variedad protagonista principal de, lo que hoy son, los primeros vinos blancos de Bodegas Emilio Moro.

Aunque estábamos acostumbrados a elaborar vinos tintos, cuando comenzamos con los blancos, las ganas y la ilusión por ello superó, con creces, al miedo e incertidumbre de lo que podía pasar. Y hoy, ese reto se ha convertido en dos joyas, en dos vinos con nombre y personalidad propia, El Zarzal y La Revelía. Mis dos infalibles.

Tanto la tierra, como la uva, como su gente, fueron un flechazo a primera vista. El Bierzo se ha convertido ya en mi segundo hogar.

Llevamos cuatro años trabajando en una tierra que cada vez nos da más y más. Nos ha regalado nuestros dos vinos de color pajizo que cada vez son más aclamados por nuestros consumidores, y no puede hacernos más ilusión. El Zarzal es nuestro vino más fresco, y La Revelía una apuesta gastronómica sin precedentes, con una estructura y un equilibrio que enamora.

Ahora sois muchos los que mandáis mensajes de ánimo junto a nuestros blancos, y que hacéis que cada día pueda decir que mereció mucho la pena salir de nuestra zona de confort y emprender un gran camino por una tierra que siento ya como mía, El Bierzo. ¡Gracias por tanto!