Cada tres o cuatro días me reúno con todo mi equipo técnico para catar las nuevas añadas de nuestros vinos. Este es uno de los momentos más emocionantes que vivimos en la Bodega, porque comprobamos cómo nuestro vino va ganando en complejidad, en aromas, en sensaciones gustativas… Es como ver a un hijo crecer.

También me gusta comparar la crianza con la propia evolución que vamos teniendo en la vida y como vamos adquiriendo experiencia y sabiduría. Nos vamos enriqueciendo de experiencias en la vida, y lo mismo pasa con el vino durante la crianza; va adquiriendo personalidad y matices.

Durante las catas comprobamos que esas experiencias se van adquiriendo, y que todo el trabajo y el esfuerzo que estamos invirtiendo en el proceso está teniendo resultados.

En este caso en particular, estamos ante una gran cosecha, muy compleja y con muchísimos matices, que nos está dando muchas satisfacciones.

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Every four or five days I meet with my team to taste through the new vintages of our wines. This is one of the most exciting moments that we live in our Winery, since we are able to perceive how the wine is growing in complexity, in aromas, in sensations… It’s like watching a kid grow.

I also love to compare ageing to how people evolve during their lives, and how we acquire experience and knowledge. We enrich ourselves with life experiences in the same way wine does with ageing: it acquires a unique personality.

During the tastings we check the wine is “living” those experiences, and that all the work and the efforts we are investing in it are having results.

In this particular case, we are working with an extraordinary harvest that is offering unique nuances and giving us great satisfaction.