Estos días en casa me han hecho reencontrarme con la lectura y enamorarme más aún de ella. Después de estar todo el día con el ordenador y el teléfono trabajando, sentarme relajado en el sofá a disfrutar de un buen libro, junto con una copa de vino, se está volviendo uno de mis planes favoritos.

Entre tanta letra he vuelto a leer “Si lo sabes escuchar, el vino te habla”. Me ha transportado al pasado, a esos días felices jugando en la calle, trabajando con mi padre y sin ninguna preocupación que ocupase nuestras cabezas. Además, las pasadas semanas tuve varias entrevistas radiofónicas sobre mi libro y no hay mejor forma de seguir manteniendo vivos aquellos recuerdos tan bonitos que hablando de ello y leyéndolo una y otra vez, imaginándome en esos días.

Con estas páginas observo todo el camino que hemos recorrido y me lleno de orgullo al ver lo lejos que hemos llegado. A pesar de que los documentos de Bodegas Emilio Moro señalen que llevamos en activo unas decenas de años, la pasión y dedicación por el mundo del vino se remonta a 1891, año en el que mi abuelo comenzó a cultivar sus primeras viñas.

Innovación, creatividad, fuerza y pasión son solo algunas de las características con las que podría describir todo este viaje que hemos pasado todos juntos. A veces me sorprende cómo hemos cambiado de tirarnos horas para llegar a los viñedos, hasta ser una bodega referente a nivel internacional y exportar a más de 70 países. ¡Madre mía, qué locura!

Todos estos recuerdos me enseñan a seguir por el mismo camino por el que estamos yendo, ya que, tras analizar todo esto, puedo confirmar que es el correcto. Trabajo duro, pasión y superación.