Solo con pisar un pie en Colombia ya siento que el país me atrapa, me emociona con su simpatía y generosidad y el carácter de sus gentes, me envuelve con su gastronomía y me hace sentir en casa por el inmenso cariño que reciben nuestros vinos allí.

Estas últimas semanas he podido vivir un viaje compartido entre México y Colombia y debo decir que vuelvo muy satisfecho por toda la actividad que hemos llevado a cabo allí, por todas las personas que hemos conocido, y por los logros alcanzados por los proyectos de la Fundación Emilio Moro que se están desarrollando.

Aterrizamos en el país y nos unimos al concierto benéfico de Sebastián Yatra en Barranquilla. Un plan que demostró que la música no solo reconforta, alegra, anima, sino que también puede ser solidaria y ayudar a los que más lo necesitan.

 

 

Luego viajamos hasta Jericó, más concretamente a una comunidad autodenominada Guajirita, y no tengo palabras para describir esta experiencia. Me hizo reflexionar sobre la importancia que damos a las cosas, sobre todo al agua, un bien que para nosotros es básico y que no valoramos, pero sin embargo en muchos rincones del mundo no cuenta con ello o se esfuerzan enormemente por conseguir una pequeña cantidad. Salí de allí sintiéndome enormemente orgulloso de ver que nuestro trabajo en colaboración con Acción contra el Hambre ha dado sus frutos, y quizás allí el mundo un poco más justo.

 

 

Por último, no quisimos volver a España sin reunirnos con periodistas y compartir nuestros proyectos con ellos, hablar de la importancia de que el vino ayude al agua, de apostar siempre por calidad, y de trabajar en la innovación para seguir caminando. No nos olvidamos por supuesto de nuestros colaboradores allí como Dislicores, o de los restaurantes que apuestan siempre por maridar sus platos con nuestros vinos.

En definitiva, una estancia en Colombia llena de experiencias que jamás se borrarán de nuestras mentes y que nos ayudan a volver a España con más fuerza para seguir trabajando por conseguir aportar nuestra gotita de vino al mundo.