En mi blog siempre os hablo de todo lo que me rodea y lo que me hace feliz, por ello, hoy os escribo sobre una de mis grandes joyas: Cepa21 2016.

Como ya sabéis, en pleno corazón de la Ribera del Duero tengo mi pasión dividida en dos: Bodegas Emilio Moro, en Pesquera de Duero, nuestro gran legado familiar; y, por otro lado, Bodegas Cepa 21, en Castrillo de Duero, un proyecto innovador ligado a la tradición.

De esta segunda bodega solo tengo grandes recuerdos: desde el más simple, que es, ver la bodega sumergida entre grandes laderas de viñedos; hasta el más grande, que ha sido el gran encuentro con el Papa Francisco. Si unos años atrás alguien me dijera que iba a poder conocer en persona, y presentar nuestro gran Cepa21 2016, a el Papa, no me lo habría creído.

Es increíble lo mucho que me ha regalado siempre el vino.

Sin embargo, la última añada de esta gran referencia ha nacido con un fin más solidario. Este vino que ya muchos de vosotros habéis incluido como preferido para vuestras celebraciones, ayuda en la educación de miles de niños. Saber que con tan solo una botella estamos ayudando a que más de 50.000 niños puedan tener un mejor acceso a la educación, nos impulsa a seguir realizando acciones como esta.

Cambiar el mundo está en nuestras manos, y desde Bodegas Cepa21 hemos apostado por nuestro pequeño gran desconocido para que sea el motor de mejora de la vida de muchas personas.