En ocasiones os enseño en redes sociales las catas de seguimiento que hacemos de los diferentes vinos, pero algunos de vosotros no tenéis claro qué son y para que las hacemos.

Una cata de seguimiento se lleva a cabo para evaluar la evolución de un vino, para decidir si es necesaria alguna operación adicional no programada en el proceso de elaboración, como por ejemplo un trasiego o una corrección. También nos sirve para evaluar la calidad y personalidad de cada parcela o de cada tipo de barrica.

Esto lo podemos hacer solo durante el proceso porque en el vino final se mezclan todas las partidas. Durante las catas de seguimiento, además de tomar decisiones sobre el vino que estamos catando, también se toman decisiones sobre añadas futuras, es decir, a parte de hacerse el seguimiento también nos sirve de aprendizaje.

Las catas de seguimiento se hacen semanalmente, y al cabo de un mes todas las partidas de vino quedan catadas.