Como podéis leer en otro de mis posts, hace ya muchos años que subí a mi primer avión, rumbo a Estados unidos.

Ya han pasado 19 años desde que tomé aquel avión con destino Washington, con un nerviosismo que aún recuerdo. Ahora me bajo de él tranquilo, representando no una, sino dos bodegas de la Ribera del Duero. Ya no me enfrento a una presentación de 10 minutos, sino a días frenéticos que hacen que casi me desmaye en la cama por las noches, comidas, cenas y reuniones, una detrás de otra.

Pero ya no tengo miedo, ya no me impone la situación, porque ya claro lo que tengo que hacer: Voy a transmitir mi pasión por lo que hago, mi amor por la vida que llevo, la vida de un bodeguero… Quiero transmitir lo que he vivido y donde quiero llegar.

Es para mí, para el equipo que me acompaña en mis viajes y para toda la familia de Emilio Moro, todo un orgullo ver cómo nuestros vinos se reconocen más, cada vez hay más botellas de Emilio Moro en el mundo y cada vez llega más lejos nuestro mensaje.

Emilio Moro en Nueva York y Chicago

El último de mis viajes, del que podéis haceros una idea viendo el video que acompaña al post, fue en realidad un viaje express. Todo lo que veis en el video se concentró en cinco días.

Tuvimos que condensar muchísimas actividades en ese espacio de tiempo: Catamos nuestros vinos con dos de los más importantes profesionales del sector en Estados Unidos (Tomas Matthews y Michael Schachner), que quedaron impresionados con la calidad y la evolución de Emilio Moro. También asistimos a una cena en mi honor (por la que estoy muy agradecido) donde catamos algunos de los mejores vinos de la Ribera del Duero. Más tarde fuimos al portfolio tasting de Skurnik, distribuidor de nuestros vinos en Nueva York, donde nuestro stand estuvo abarrotado en todo momento.

Subimos en un avión rumbo a Chicago y nos reunimos Robert Houde, nuestro distribuidor en Chicago, e hicimos una cata con Binnys, una de las cadenas de retail de vino y bebidas alcohólicas de más peso dentro de los Estados Unidos.  Finalizamos con una winemaker dinner, o “comida con el bodeguero” en Naperville, Chicago.

Esa cena fue uno de los momentos más emotivos del viaje, y es que no pude sino sentirme orgulloso al ver que el resultado del trabajo de todo un equipo concentra a más de 300 amantes del vino para disfrutar de una cena maridada con Emilio Moro y Cepa 21.

Próximamente…

Ya estoy haciendo las maletas para mi próximo viaje. Después de una breve parada en México, donde siempre me siento como en casa, iré a los Estados Unidos, donde visitaremos Dallas (Texas), Miami (Florida) y Nueva York (Nueva York). Después de unos pocos días en Madrid, volveremos a tomar un vuelo, esta vez a Londres.

¡Nos vemos por algún rincón del mundo!